Cartas Pastorales




CARTAS PASTORALES DEL Sr. OBISPO

CARTAS PASTORALES DE LOS MESES DE ABRILA A JUNIO DE 2006

1.1.- CARTA ANTE LA CAMPAÑA DE LA DECLARACIÓN DE LA RENTA

En tu Declaración de la Renta pon la X en la casilla de la Iglesia.
“Recibir… para poder dar”
Guadix, 8 de mayo de 2006
Queridos diocesanos:

Ha comenzado la campaña de la Declaración de la Renta – del IRPF – que todos los años brinda la oportunidad de contribuir al sostenimiento de la Iglesia Católica a quienes a ella pertenecemos y a los que, sin pertenecer, valoran y estiman lo que realiza. Poner la “crucecita” en la casilla de la Iglesia Católica es un modo sencillo y nada comprometedor de manifestar que somos católicos, y que nos interesa que la institución religiosa, a la que pertenecemos desde el bautismo, pueda subsistir y desarrollar su misión evangelizadora con toda libertad y holgura.

Como es sabido, no se trata de tener que aportar una cantidad de dinero de nuestros haberes; es, sencillamente, marcar con la famosa “crucecita” la casilla destinada a ese fin en el impreso de la “declaración”, salga “positiva” o “negativa”; y Hacienda, sin incrementar el impuesto a ningún declarante, destinará el 0’52 % a lo que se haya marcado en la casilla elegida.

La Iglesia Católica, desde siempre, además de su tarea de atender a quienes requieren sus servicios pastorales, se ha dedicado afanosamente al desarrollo cultural y social de los pueblos y las personas, a la atención material y espiritual de quienes se sienten afectados por la pobreza, la enfermedad, la soledad, la marginación o el abandono, sin tener preferencias con nadie por motivos políticos, religiosos u otros. Y todo a base de los pobres y escasos medios que proceden de las ayudas generosas de sus fieles y, a veces, también de algún simpatizante no católico. La Iglesia, para poder dar, ha tenido necesidad de recibir; y, para recibir, ha tenido que recurrir siempre a la benevolencia de quienes saben que sus aportaciones van a ser bien empleadas.

Desde que desapareció la “Dotación del Estado”, que en tiempos pasados estuvo vigente, la ayuda de la “asignación tributaria por el IRPF” es necesaria para esas dedicaciones enumeradas y para el mantenimiento de edificios y organiza-ciones, así como para el sustento del personal que tiene al frente de tan numerosos y diversos sectores. La Iglesia Católica necesita recibir por ese cauce, y por otros muchos, para poder dar lo que se le pide porque, gracias a Dios, es mucho lo que se le solicita.

Ruego a todos los sacerdotes, a los religiosos y a los laicos que hagan todo lo posible por hablar, entre las personas de su entorno, a favor de la Iglesia en la presente campaña para que aumente el número de los que ponen la señal en el espacio que va a beneficiarla. Muchas gracias, en el nombre del Señor.

Con gran afecto en Jesús y María, os bendigo.



Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz


1.2.- CARTA ANTE LOS TRASLADOS PASTORALES

Traslados Pastorales para el próximo curso

Guadix, 8 de mayo de 2006

Queridos sacerdotes: la presencia de Cristo Resucitado llene nuestros corazones de Luz y de Paz.

Con la mirada puesta en el próximo curso pastoral, y pensando en las adaptaciones que tendremos que hacer para que nuestro servicio sea más eficaz, creo conveniente, como en otras ocasiones, proponeros que, quienes tengáis necesidad o deseo de traslado de parroquia, o trabajo pastoral, por los motivos que sean, me lo manifestéis, con toda naturalidad y por escrito, hasta el día 8 de junio, indicando a ser posible las características de lo que queréis.

Deseo atenderos contando con las posibilidades, características y limitaciones de nuestra Diócesis. Os pido que lo hagáis desde una sincera actitud de servicio, generosa disponibilidad y gran amor a nuestra Iglesia Diocesana. Y, por supuesto, contando con el Señor en la oración.

Con todo afecto en Jesús y María, os bendigo.





Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz


1.3.- CARTA EN EL PRIMER CENTENARIO DE LA ADORACIÓN NOCTURNA EN GUADIX



PRIMER CENTENARIO DE LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA
EN GUADIXGuadix, 8 de mayo de 2006
Queridos sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles:

¡Adoremos a Cristo Redentor!
Con gran gozo os comunico que en este año se cumple el Primer Centenario de la creación de la Adoración Nocturna Española en nuestra Diócesis.

La Adoración Nocturna nació en Roma, en noviembre de 1810, durante el pontificado de Pío VII, con el fin de fomentar e incrementar el culto de adoración a la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, y puesta bajo el patronazgo de la Santísima Virgen María y del franciscano español San Pascual Bailón, admirable devoto del Santísimo Sacramento. En poco tiempo se extendió por todo el mundo como un medio eficaz para el crecimiento espiritual de los cristianos. El Papa León XII la elevó a Archicofradía el 27 de abril de 1824. Y San Pío X, el 8 de agosto de 1906, la agregó a todas las Asociaciones canónicas cuyo objeto fuera la adoración de la Sagrada Eucaristía.

En España, y más concretamente en Madrid, la noche del 3 de noviembre de 1877, un grupo de caballeros iniciaban la Adoración Nocturna Española celebrando su primera Vigilia. A partir de entonces se difundiría por todo el territorio nacional con general beneplácito. Y, veintinueve años después, llegaría a Guadix esta tan noble y espiritual institución que arraigó con fuerza en nuestro suelo. Efectivamente, la noche del 17-18 de junio de 1906 fue cuando mi predecesor en la sede episcopal, Monseñor Maximiano Fernández del Rincón y Soto-Dávila, inauguró la primera Sección Adoradora en Guadix, que hacía el número 296 de todas las existentes en España. A esta Sección seguirían otras que irían estableciéndose en numerosas parroquias, algunas de las cuales, aunque con notables dificultades, siguen en la actualidad: Huéneja, Caniles, Aldeire, Diezma, Alquife, Huéscar…; digno de mención es el feliz nacimiento de una vigorosa Sección en la Parroquia de Dólar, que cuenta con más de ochenta adoradores.

La Adoración Nocturna, que desde su fundación tuvo en Guadix una radiante vitalidad, se vio interrumpida con los luctuosos acontecimientos del trienio 1936-1939. También le llegó la hora del testimonio, con el derramamiento de sangre de varios de sus afiliados, entre ellos el Beato Manuel Medina Olmos, Don Juan de Dios Ponce y Pozo, el Presidente del Consejo Diocesano y otros, hasta un total de diecisiete adoradores.

Con la Vigilia celebrada en la iglesia de San Diego (Templo de la Virgen) la noche del 17 al 18 de junio de 1939 comenzó la segunda época de la Sección Adoradora Nocturna en Guadix. Ininterrumpidamente ha seguido hasta nuestros días, pasando por el setenta y cinco aniversario (Bodas de Diamante) que no quedó inadvertido, sino que se celebró con gran espíritu de adoración y acción de gracias el 14 de noviembre de 1981, siendo obispo diocesano mi inmediato antecesor Monseñor Ignacio Noguer Carmona.

En este breve repaso histórico que hago sobre la Adoración Nocturna en Guadix, como habéis podido observar, hay una fecha que se repite: 17-18 de junio. Efectivamente, el 17-18 de junio de 1906 se inició la Adoración Nocturna en Guadix; el 17-18 de junio de 1939 se reinició después de la contienda civil; y es el 17-18 de junio de 2006, en que celebraremos la Solemnidad del Corpus Christi, cuando se cumplen los cien años y los sesenta y siete de aquellas respectivas efemérides que marcaron hitos importantes en la vida eucarística en nuestra Diócesis. Justo será que, en la tarde del 17 de junio, comencemos la conmemoración del Centenario con las Vísperas Solemnes del Corpus Christi y la Vigilia extraordinaria correspondiente en la Catedral.

El recientemente nombrado Consejo Diocesano, que preside D. Manuel López Gómez y del que es Consiliario el Arcipreste de Guadix y Párroco de Nuestra Señora de Gracia y Fátima D. Jaime López Cepeda, prepara actos dirigidos a resaltar la importancia del Centenario culminando, Dios mediante, el domingo 8 de octubre. Oportunamente se darán a conocer los programas específicos para que todos podamos enriquecernos con la doctrina eucarística y participar en la celebración, alabanza y adoración al Santísimo Sacramento.

Sí, porque lo más importante no es que hagamos un programa cargado de actos con motivo del Centenario, sino que el amor a la Eucaristía se incremente en los corazones de todos los fieles de la Diócesis, en las familias, en las parroquias; que aspiremos a una vida cristiana más perfecta sirviéndonos de la Eucaristía como el mejor camino para llegar a ella. Pues… “todo compromiso de santidad, toda acción orientada a realizar la misión de la Iglesia, toda puesta en práctica de planes pastorales, ha de sacar del Misterio eucarístico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a él como a su culmen. En la Eucaristía tenemos a Jesús, tenemos su sacrificio redentor, tenemos su resurrección, tenemos el don del Espíritu Santo, tenemos la adoración, la obediencia y el amor al Padre” (Ecclesia de Eucaristía, 60).

De ahí nuestro máximo interés por todo lo relacionado con el Sacramento del Amor: la participación frecuente en la Eucaristía; la Misa dominical y aún diaria, si es posible; y también el tributo de adoración al Santísimo Sacramento fuera de la Misa, con el culto que se debe a Dios, que “es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia”, como afirmaba Juan Pablo II en su Encíclica sobre la Eucaristía (nº 25).

Quiera Dios que el Primer Centenario de la Adoración Nocturna en nuestra Diócesis nos traiga la convicción de que en la Eucaristía encontramos la respuesta de fe más plena y significativa con que la Iglesia rinde culto a Cristo y, por El, al Padre en el Espíritu Santo. Y quiera el Señor que tengamos fortaleza de ánimos para revitalizar las Secciones existentes y para iniciarlas en otras Parroquias.

Y quiera también Dios que todas las Hermandades del Santísimo Sacramento existentes en nuestra Diócesis - Alamedilla, Alquife, Baza (Parroquia de San Juan), Caniles, Castril, Campo Cebas, Cogollos de Guadix, Cortes de Baza, Cuevas del Campo, Guadix, Huéneja, Huéscar, Jérez del Marquesado, Orce, Puebla de Don Fadrique, tan viculadas a la Adoración Nocturna Española - sean fermento de amor y adoración a quien quiso quedarse con nosotros hasta el fin de los siglos.

Y que María santísima, “mujer eucarística”, nos ayude a conocer y apreciar “la fuerza transformadora que tiene la Eucaristía”.

Os bendigo con gran afecto en el Señor.



Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz



1.4.- CARTA EN LA FIESTA DE JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE



Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.
Celebración eucarística en la catedral.
Convivencia del clero diocesano.
Jornada mundial de oración



Guadix, 8 de mayo de 2006Dad gracias conmigo “a Cristo Jesús, Señor nuestro,
que me consideró digno de confianza
al encomendarme el ministerio” (1 Tim. 1, 12)
Queridos hermanos sacerdotes:

Con profundos sentimientos de gratitud hago mías estas palabras de San Pablo; y sé que también vosotros albergáis esos mismos sentimientos en lo íntimo de vuestro ser, porque el Señor nos consideró dignos de su confianza al otorgarnos el ministerio sacerdotal. Pero hay momentos en la vida, en que los motivos de gratitud afloran con mayor intensidad en nuestra existencia; es mi caso y también el de otros sacerdotes, hermanos nuestros, por alcanzar la nada despreciable suma de cincuenta años de sacerdocio. Para mí es el día 26 de mayo.

Pero están también D. Jesús Campaña Hernández, D. Leovigildo Gómez Amezcua y D. José Luis de los Reyes Arenas que, junto a otros que fueron ya llamados a la Casa del Padre (el último D. Antonio Salvador Romero, fallecido el pasado 24 de abril), recibieron la ordenación sacerdotal el día 27 de mayo de 1956. Y D. Manuel Amezcua Morillas con sus veinticinco años de presbítero.

Es costumbre entre nosotros, buena costumbre por cierto, tener en la Fiesta de Jesucristo Sacerdote un encuentro sacerdotal con retiro espiritual, convivencia fraterna con felicitación a los sacerdotes de Bodas de Oro y Plata sacerdotales y a las Religiosas Misioneras de Cristo Sacerdote de nuestra Casa de Espiritualidad, terminando con un almuerzo común.

La fiesta litúrgica este año es el próximo día 8 de junio. Y, dado que hay personas, de la vida religiosa y seglares, que han preguntado cómo unirse a la acción de gracias a Dios por los cincuenta años de sacerdocio del obispo diocesano, he pensado que podría ser buena ocasión la Fiesta de Jesucristo Sacerdote para celebrarlo con una Eucaristía en la Catedral, a las once y media de la mañana, concelebrada por los sacerdotes de bodas de oro y plata y todos los demás de la Diócesis que os queráis unir a este acontecimiento. Os invito a todos con el deseo de que vengáis cuantos más mejor. Será necesario traer alba y estola blanca. Después, en la Casa de Espiritualidad, seguiremos con la convivencia y comida fraterna. Comprendo que los seglares, por ser día laboral y por la mañana, puedan encontrar dificultades; pero… que venga quien pueda; para los sacerdotes es mejor por la mañana.







Así, todos unidos, como “llamados a prolongar la presencia de Cristo único y supremo pastor, siguiendo su estilo de vida y siendo como una transparencia suya en medio del rebaño confiado” (PDV. 15), daremos gracias a Dios por nuestro sacerdocio y pediremos que nos siga ayudando a configurar, “con-formar”, nuestra vida a la suya, en lo personal y en el ejercicio del ministerio.

Por la tarde de ese mismo día, en las parroquias, podéis hacer algún acto especial de oración, respondiendo a la propuesta que Juan Pablo II hizo en 1995 al instituir la “Jornada Mundial por la Santificación de los Sacerdotes”, a celebrar en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, pero con la posibilidad de trasladarla a otro día. Nosotros, como en otras diócesis de España, lo venimos haciendo en la Fiesta de Jesucristo Sacerdote. Os sugiero, como otros años, estos posibles esquemas, u otro que vosotros ideéis, para esa oración en las parroquias:

a) Rosario. Exposición del Santísimo. Preces. Oración a la Sma. Virgen.
b) Vísperas. Exposición del Santísimo. Oración a la Sma. Virgen.
c) Eucaristía con Vísperas. Oración a la Sma. Virgen.
d) Eucaristía sin Vísperas. Oración a la Sma. Virgen.
(En todos los casos habría predicación o una lectura apropiada).

Muchas gracias. Recibid un fraternal abrazo, con todo afecto en Jesús y María.



Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz

1.5.- CARTA ANTE LAS BODAS DE ORO SACEROTALES DEL SEÑOR OBISPO

Guadix, 16 de mayo de 2006

Comunidades de Religiosos y Religiosas,
Miembros de Institutos Seculares
y Asociaciones de Fieles
de nuestra Diócesis



Muy estimados y estimadas en el Señor:
Dad gracias conmigo “a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me consideró digno de confianza
al encomendarme el ministerio” (1 Tim. 1, 12)

Con profundos sentimientos de gratitud, me atrevo a hacer mías estas palabras de San Pablo, porque el Señor, por su misericordia infinita, me agregó al número de sus ministros, “servidores”, en la Iglesia de Cristo.

Se van a cumplir ahora cincuenta años de aquel día feliz - 26 de mayo de 1956 - en que yo, a mis 23 de edad, con entera libertad y firme decisión, recibí la Ordenación Sacerdotal e inicié la tarea apasionante de dedicarme por toda la vida a trabajar en las diversas parcelas que el Señor me asignara en su Iglesia.

Están también otros tres sacerdotes diocesanos que empezaron su sacerdocio ese mismo año, el 27 de mayo (un día después); son D. Jesús Campaña Hernández, D. Leovigildo Gómez Amezcua y D. José Luis de los Reyes Arenas. Tanto ellos como yo os pedimos que nos tengáis presentes en vuestras oraciones, dando gracias a Dios con nosotros, y pidiendo que sigamos siendo fieles en todo lo concerniente a nuestro ministerio sacerdotal.

Dado que hay personas, religiosos y seglares, que desean unirse a la acción de gracias a Dios por los cincuenta años de sacerdocio del obispo diocesano, he pensado que podría ser buena ocasión la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote para celebrarlo con una Eucaristía en la Catedral, a las once y media de la mañana, concelebrada con los sacerdotes de bodas de oro y todos los demás presbíteros de la Diócesis que puedan y se quieran unir a este acontecimiento. He invitado a todos con el deseo de que vengan cuantos más mejor.

Y, a través de esta carta, os invito a todos vosotros y vosotras, queridos miembros de Vida Consagrada, de Institutos Seculares y de Asociaciones de Fieles, para que os unáis también con vuestra presencia a este acto, en la medida de vuestras posibilidades. La Fiesta de Jesucristo Sacerdote, este año es el jueves 8 de junio. Comprendo, y lamento, que entre vosotros y los seglares, por ser día laboral y por la mañana, haya quienes tengan alguna dificultad; pero… que venga quien pueda.

Finalmente quiero haceros un ruego muy importante: No os sintáis en la obligación de hacer regalo alguno por este motivo; os lo pido de verdad. Lo que importa, y os agradezco con toda el alma, es que recéis por nosotros para que, como exhortaba Juan Pablo II en “Pastores dabo vobis”, nos sintamos siempre “llamados a prolongar la presencia de Cristo único y supremo pastor, siguiendo su estilo de vida y siendo como una transparencia suya en medio del rebaño confiado” (nº 15).

Muchas gracias. Os bendigo, con todo afecto en Jesús y María.

Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz

1.6.- CARTA ANTE EL DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR

PENTECOSTÉS
DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR
Y DE LA ACCIÓN CATÓLICA.
Guadix, 24 de mayo de 2006

Queridos sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles, “Enviados para evangelizar”:
Con la fiesta de Pentecostés, el día 4 de junio, culmina la Pascua y somos invitados a acoger los dones que el Espíritu ha derramado sobre la Iglesia, y sobre cada uno de nosotros. Venciendo el miedo y llenos de la alegría del Resucitado, somos impulsados a proclamar ante el mundo, como los apóstoles, la Buena Noticia de la salvación de Jesús, el único Salvador de los hombres.

Pentecostés es, además, el “Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica”. Los obispos de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar nos proponen un lema que nos evoca dos aspectos básicos y fundamentales de la identidad de la iglesia y de la vida cristiana: “Somos enviados a evangelizar”. A la vez, nos ofrecen, en Mensaje apropiado, unas líneas de reflexión sobre el contenido de esta jornada; de ellas os voy a destacar algunas ideas:

Al cumplirse 40 años de la finalización del Concilio Vaticano II, verdadero Pentecostés del siglo XX, continúa resonando con fuerza la llamada original de nuestro Bautismo: “A todos los cristianos se impone la gloriosa tarea de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado en todas partes” (AA 3).

Los últimos Papas, recogiendo las ricas enseñanzas del Vaticano II, han invitado insistentemente a todos los católicos a renovar la identidad cristiana y a actuar consecuentemente con la misión confiada por el Señor. En este sentido, Pablo VI presentaba la evangelización como la dicha de la Iglesia y como su identidad más profunda: La Iglesia existe para evangelizar. Juan Pablo II, desde los primeros momentos de su pontificado, convocó a toda la Iglesia a emprender una nueva evangelización con nuevo ardor, con nuevos métodos y con nuevas expresiones. Benedicto XVI, nos invita a “no anteponer nada al amor de Jesucristo”, como centro de nuestra vida y como fundamento de la misión evangelizadora de la Iglesia.

En nuestras comunidades cristianas, gracias a Dios, nos encontramos con muchos creyentes que profesan una adhesión inquebrantable a Jesucristo y a su Iglesia, que viven gozosamente su fe en las celebraciones sacramentales y que son testigos del amor de Dios en las relaciones familiares y sociales. Pero, también nos encontramos con bastantes bautizados que viven sumidos en un gran confusionismo doctrinal y vivencial; afirman creer en Jesucristo, pero esta fe no se traduce después en unas prácticas religiosas ni en unos comportamientos consecuentes con el seguimiento de Jesucristo y con sus enseñanzas.

La fuerza del Espíritu en Pentecostés nos llama a todos – obispos, sacerdotes, religiosos y seglares – a tomar en serio la tarea ardua de la evangelización. Pero, para poder evangelizar ahora, como en los primeros momentos de la Iglesia, es necesario que todos estemos convencidos de que hemos de escuchar y acoger las llamadas e invitaciones del Señor, desde una actitud contemplativa. No será posible evangelizar sin un conocimiento profundo e interno de Jesucristo, sin hacer nuestros sus sentimientos, actitudes y comportamientos. Nunca ha sido posible evangelizar sin dejarse evangelizar. No se puede anunciar ni dar testimonio de Jesucristo, como el gran tesoro o como la perla preciosa, si los evangelizadores no lo hemos descubierto previamente desde una actitud de sincera conversión y adhesión a su persona.
Es necesario, por tanto, que nos llenemos de Jesucristo para poder presentárselo a los demás; y que lo hagamos en unión con la Iglesia y desde un amor grande a la Iglesia; a la Iglesia concreta, con sus pecados, que son los nuestros, pero también con sus grandes virtudes y valores. Ante quienes desean una Iglesia silenciosa, callada, escondida en las sacristías, debemos mostrar una Iglesia humilde, valiente, fiel al encargo recibido del Señor y presente en la vida pública porque ella tiene la responsabilidad de mostrar a la humanidad el rostro sufriente y glorioso de Jesucristo para que cada ser humano pueda acogerlo en su mente y en su corazón desde la total libertad. Los auténticos creyentes no pueden olvidar nunca que no será posible amar a Cristo, si no se ama a la Iglesia, y tampoco será posible amar a la Iglesia, si no se ama entrañablemente a Jesucristo.

En medio de un mundo confuso, desesperanzado y angustiado por multitud de problemas y sufrimientos, la Iglesia debe ofrecer a Jesucristo como camino, verdad y vida, como fundamento y meta de la existencia humana. Todos los bautizados, a imitación de Pablo, no podemos avergonzarnos del evangelio, puesto que es la fuerza de Dios para todo el que cree y porque en él se revela la justicia de Dios (Rom. 1, 16-17).

En la fiesta de Pentecostés, al tiempo que celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos con María en el cenáculo, nos preparamos también en actitud de profunda oración para acogerle en este momento de la historia. Por este motivo yo os invito a todos los cristianos de la Diócesis que siempre, pero particularmente este día, elevemos fervientes oraciones a Dios para que el mismo Espíritu que acompañó los primeros pasos de la Iglesia, nos haga sentirnos como nuevos “enviados para evangelizar”, y nos anime a asumir la tarea evangelizadora, como una consecuencia de nuestro bautismo, y llevarla a cabo con la palabra pero, sobre todo, con el testimonio de una vida santa.

Para ello, y siguiendo la costumbre de tantos años, tendremos la VIGILIA DIOCESANA DE PENTECOSTÉS – este año en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Estación) de Guadix – el día 3 de junio, sábado, a las ocho y media de la tarde. Espero que sea una manifestación de ardor apostólico, con la presencia de Movimientos de Apostolado Seglar, Comunidades Neocatecumenales, Hermandades y Cofradías, Religiosas y Religiosos, Sacerdotes y Obispo, y todo fiel cristiano que sienta interés por la extensión del Reino de Dios en el mundo. Será también un buen momento para agradecer a Dios el testimonio de fe y de amor a la Iglesia de tantos laicos que están siendo, con su vida entregada y con su palabra evangélica, luces brillantes en medio de la oscuridad y las tinieblas del mundo.

Os espero a todos mientras que, con gran afecto en Jesús y María, os bendigo



Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz
1.7.- CARTA ANTE LA JORNADA PRO-ORANTIBUS



Guadix, 25 de mayo de 2006



Solemnidad de la Santísima Trinidad
“jornada pro orantibus


Queridos sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles:

El próximo día 11 de junio, Dios mediante, celebraremos la solemnidad de la Santísima Trinidad. El Misterio de Dios que se hace cercano en el testimonio de cuantos le buscan “no anteponiendo nada al amor de Cristo”. Y ese mismo día, por encargo de la Conferencia Episcopal Española, tendremos un recuerdo agradecido a los hombres y mujeres llamados a la vida contemplativa, y que la ejercen en sus conventos de clausura, o Monasterios. Es la “Jornada pro orantibus”, (por los que oran).

“Los Monasterios son escuelas de fe en el corazón de la Iglesia y del mundo”, dice el lema de este año con frase feliz de la Exhortación “Vita Consecrata”. Efectivamente, son escuelas de fe, en primer lugar, para los monjes y las monjas que han optado por dejar la vida según el mundo para dedicarse totalmente a Dios y a los hermanos, por medio de la oración, la contemplación, la austeridad, el trabajo sacrificado… En esa escuela aprenden a confiar plenamente en el amor de Dios, se sienten llamados a la conversión, y se suman a la tarea eclesial de evangelizar el mundo contemporáneo con el testimonio de su vida callada.

Pero los Monasterios son también escuelas de fe para nosotros; para los que estamos inmersos en los afanes de la vida, en nuestras ocupaciones diarias. Ellas y ellos, aparte de las oraciones que hacen por nosotros, nos estimulan con su ejemplo a fiarnos más plenamente del amor de Dios y no tanto en nuestras seguridades terrenas; nos animan a la conversión interpelándonos calladamente para que desechemos de nuestras vidas todo aquello que no está de acuerdo con los planes de Dios y que puede perjudicar a los hermanos; nos evangelizan con su silencio, con su pobreza, castidad, obediencia, con su humildad y renuncia a tantas cosas, incluso lícitas, que no son necesarias para vivir con la dignidad de hijos de Dios.

Es un regalo de Dios a su Iglesia y al mundo la presencia de las comunidades religiosas de clausura porque, verdaderamente son “escuelas de fe”. Es una lástima que el mundo moderno, consumista y materialista, no valore su existencia como se merecen y, consecuentemente, escaseen las vocaciones a este género de vida. Los cuatro Monasterios de nuestra Diócesis – Dominicas de Baza y Huéscar, Concepcionistas y Clarisas de Guadix – padecen esa escasez de personas y, por otra parte, abundan las envejecidas y enfermas.

En esta “Jornada pro orantibus”, os propongo: 1º, que hagamos fervientes oraciones a favor de las personas de la vida contemplativa, como expresión de reconocimiento, estima y gratitud por lo que representan, y el rico patrimonio espiritual de sus institutos en la Iglesia; 2º, que demos a conocer la vocación específicamente contemplativa, tan actual y tan necesaria en la Iglesia, y animemos a posibles “llamados” y “llamadas” a que respondan afirmativa y generosamente; 3º, que aunque no sea obligatoria, hagamos una COLECTA ese día a favor de los cuatro Monasterios de nuestra Diócesis, entregando su resultado en la Administración Diocesana, indicando claramente que es “Colecta para los Monasterios de Clausura”. Necesitan de nuestra ayuda por las razones que os aducía anteriormente. Seamos muy generosos.

Sea esta una jornada de acción de gracias y de suplica a la Santísima Trinidad para que convoque nuevas y santas vocaciones a la vida consagrada contemplativa. Lo encomendamos también a la Virgen María, “primera discípula”, Madre y Maestra de la vida espiritual.

Con gran afecto en Jesús y María, os bendigo.



Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz





1.8.- CARTA EN EL DÍA NACIONAL DE CARIDAD

CORPUS CHRISTI
DÍA NACIONAL DE CARIDAD Guadix 1 de junio de 2006
Queridos diocesanos:

“Deus caritas est”. ¡Dios es amor! Así comienza la primera “Carta Encíclica” de Benedicto XVI, publicada hace pocos meses, y de la que me voy a servir en alguno de sus números para ofreceros esta reflexión

Con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, “Día Nacional de Caridad”, y como Obispo de la Iglesia Diocesana de Guadix y primer responsable de vivir, y animar a vivir, el amor fraterno, como indica el Papa (nº 32), debo invitaros a profundizar en una dimensión constitutiva de nuestra identidad cristiana: la experiencia del amor de Dios.

“El amor de Dios por nosotros es una cuestión fundamental para la vida y plantea preguntas decisivas sobre quién es Dios y quiénes somos nosotros” (n º2). La primera pregunta decisiva, a mi modo de ver, es si es posible la experiencia de Dios en nuestro tiempo. Es importante esta cuestión, porque “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (nº 1).

A ser cristiano, pues, se comienza por ese acontecimiento “originario”, encuentro con una Persona. Sin buscarlo, sin pretenderlo, sin saberlo, en el interior se tiene la experiencia de una amorosa y misteriosa compañía. Es la de Alguien que nos sobrepasa totalmente en nuestra vida. Es la experiencia de Aquel Otro del que teníamos la sospecha de que nos “rondaba” de alguna manera, pero sin pararse definitivamente a nuestro lado. El problema es que no le vemos, ni le tocamos, ni le podemos experimentar con los sentidos. Y esto ha llevado a muchos a negar su existencia. Pero hemos de tener en cuenta que las experiencias, para que sean reales, no han de ser necesariamente sensitivas. En esto el Papa, como gran teólogo, no quiere basar su discurso en las pruebas de la razón, como en otro tiempo se pretendió demostrar la existencia de Dios con argumentos racionales, sino que nos adentra por las puertas del amor.

En la fiesta del Corpus celebramos al Dios que, por el gran amor que nos tiene, quiso quedarse con nosotros, “hasta la consumación de los tiempos”, en la Eucaristía. Pero, por las palabras del mismo Jesús, sabemos que quiso perdurar también su presencia en la persona de nuestros hermanos, sobre todo los más necesitados. Así nos lo recuerda el evangelio de San Mateo: “todo lo que hicisteis con mis hermanos lo hicisteis conmigo” (cf. Mt, 25).

Una persona puede sentir el deber de hacer el bien ayudando a los demás, de colaborar en la construcción de la justicia en un mundo injusto. Y es éste un punto de encuentro entre creyentes y no creyentes; una tarea común entre los seres humanos de buena voluntad. Sin embargo, y por muy importante que sea la tarea, hay algo previo: qué la motiva y qué la sostiene. En el creyente esta tarea está motivada y sostenida por la experiencia del amor de Dios, que anima a corresponder a ese amor, “que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. Por esta razón el creyente ora, recibe los sacramentos, evangeliza, vive la caridad haciendo el bien a los demás. Un cristiano que ha tenido la experiencia del amor de Dios, que la conoce, no encuentra razones o condiciones suficientes para no amar.

El “Día Nacional de Caridad” puede ser un momento propicio para profundizar en la experiencia gratuita de lo que Dios nos quiere, más que para insistir en la experiencia del deber y en la obligación de amar. En este sentido, me atrevo a formular esta pregunta a la Iglesia diocesana: ¿Qué experiencia del Amor Incondicional tenemos individual y comunitariamente? Esto es lo nuclear, lo constitutivo. Hacer posible esta experiencia es la tarea de la Iglesia: “El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial” (nº 20).

Si ésa es nuestra tarea, la cuestión es cómo suscitar la experiencia de Dios. Y aquí me parece importantísimo incorporar nuestra capacidad valorativa. Valorar se hace fundamentalmente desde la sensibilidad ante lo que conocemos y sentimos. Cada uno estimamos o desestimamos lo que consideramos valioso o no, lo que humaniza o no, lo que sirve al hombre para lograrse o malograrse. Estimar y valorar el servicio a los últimos, a los más pobres, aquellos que necesitan tener futuro, es nuestra contribución como Iglesia para suscitar la experiencia del Amor gratuito de Dios. Y lo hacemos organizadamente, a través de Caritas.

Por todo ello, valoro positivamente cuando nos posicionamos desde Caritas institucionalmente a favor de las incontables personas que sufren catástrofes y desdichas. Valoro, muy positivamente, cada gesto de las personas vinculadas a Caritas que, con su trabajo desinteresado, generan esperanza y experiencia de gratuidad. Valoro también - cómo no, queridos diocesanos, - el silencio de vuestra entrega generosa, muchas veces escondida y no publicitada. Estimo que visibilizáis el Amor invisible de Dios y que sois una puerta para su experiencia.

Os invito, pues, a todos los fieles a estimar a esta institución de la Iglesia, a regalarle vuestro tiempo y vuestros recursos, en vuestra parroquia, en vuestro arciprestazgo y en nuestra diócesis. Y espero que colaboréis con vuestra generosa aportación económica en la COLECTA que se hace el día del Corpus en todos los templos de la Diócesis para que Cáritas Diocesana pueda cumplir con su misión caritativa y social.

Que María, que vivió plenamente la experiencia del Amor, nos acompañe a todos en la caridad.



Fdo.: Juan García-Santacruz Ortiz


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