Usted está aquí: "Obispo hermano, amigo y pastor" por J.Mª Tortosa
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D. JUAN: OBISPO HERMANO, AMIGO Y PASTOR
El 3 de diciembre recibimos la noticia de que un nuevo obispo era nombrado para la diócesis de Guadix. Inmediatamente, desde Ávila, me vino a la mente D. Juan, porque pasaba a ser emérito y dejaría la diócesis, su única diócesis en la que pienso que ha ejercido como obispo amigo, hermano y pastor (Cf. Vat. II, PO. 7).
Decido llamarlo para preguntarle cómo se siente y qué me dice del nuevo pastor. Cercano y disponible, como lo he encontrado las veces que le he llamado, atiende solícito el teléfono y noto en él alegría por el nombramiento del nuevo obispo, pero también tristeza porque ya ha llegado su cese, su pase a obispo emérito, que había solicitado tras cumplir los 75 años en 2008 y que ya se hacía realidad.
Y digo bien que noté alegría y tristeza, pues D. Juan, en eso de expresar lo que vive, lo que siente, se ha dejado hacer, porque su corazón es inmenso, grande, rebosa comprensión, sencillez, humanidad, en definitiva ama lo que vive y hace. Vaya aquí esta breve semblanza de lo que ha supuesto D. Juan García-Santacruz para mí.
Pero no puedo dejarlo así, sino que he de hablar un poquito más de su persona, de su talante. Ha sido mi obispo, aunque no recibí la ordenación de él, pero cuando vino, apenas yo llevaba un año de sacerdote e inmediatamente tuve que contactar con él por cuestiones pastorales de urgencia y nos dimos a conocer. Desde este primer momento, sentí su ser de pastor solícito atento a lo que se le pide. Mantuvimos una larga charla y, poco a poco, nos fuimos revelando el uno al otro. Yo noté cercanía y salí reconfortado, ilusionado, sabiendo que alguien te escucha y quiere comprender lo que eres, lo que vives, lo que haces, tus dudas, tus alegrías en el seguimiento de nuestro señor Jesucristo.
El diálogo no se interrumpió nunca y, aunque tuvimos algunas diferencias, su capacidad de escucha, de perdón, permitió mantener esa cercanía necesaria como hermano y pastor para seguir en la tarea pastoral. ¡Qué buen ejemplo!
“Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor” (Mt 9, 36).
Doy fe de que ama nuestra pobre diócesis. Él dice que es “una diócesis rica en muchas pobrezas” y que por eso Dios está preocupado por ella y él no puede más que responderle. Decía: “haz todo el bien que puedas que Dios te lo compensará”. Con esas motivaciones, fruto del jubileo del 2000 fue iniciar en nuestra diócesis y en la provincia, el Programa Proyecto Hombre para la prevención, rehabilitación e inserción social de personas con problemas de drogas y otras adicciones. Programa que tuve la satisfacción de dirigir casi 10 años en dedicación exclusiva, por decisión de D. Juan que lo ha conocido de cerca, lo ha visitado y no ha faltado a ninguna reunión de la Fundación Granadina de Solidaridad Virgen de las Angustias que él preside y que apoya a Proyecto Hombre. He mantenido con D. Juan, un diálogo permanente en torno a la marcha de Proyecto Hombre y se ha interesado por personas, acontecimientos, alegrías y tristezas que, bien puedo decir, juntos hemos vivido.
Gracias D. Juan por ese ejemplo de obispo, de hermano y pastor que tanto bien me ha hecho en mi persona y, creo que también, en la diócesis y en la propia ciudad de Guadix pues, han querido quedarse con usted, nombrándolo Hijo Predilecto.
José Mª Tortosa Alarcón, presbítero diocesano.