3. Los primeros años del III Milenio (2001-2003)
Si bien la celebración del Jubileo supuso un fuerte impulso a la pastoral diocesana, bajo la dirección de monseñor García-Santacruz, los acontecimientos que se produjeron en los primeros años del III Milenio, a escala universal y nacional, tuvieron una notable incidencia en la vida diocesana que, en cierto modo, empalidecieron las expectativas que se habían creado de cara al siglo XXI y crearon nuevos retos para la vida eclesial. El incremento del terrorismo, con tremendos atentados en diversos países (especialmente los del 11 de Septiembre de 2001 en Nueva York y el 11 de marzo de 2004 en Madrid), la progresión de los nacionalismos exacerbados y excluyentes, los avances del materialismo y, sobre todo, las campañas de laicismo que se llevan a cabo a través de los poderosos medios de comunicación social, causaron un fuerte impacto en nuestra población y empezaron a provocar un cambio de mentalidad en la sociedad, que actuaba como freno u obstáculo en la tarea evangelizadora de la Iglesia. A ello se unieron los cambios políticos ocurridos en los últimos años, de los que ha ido surgiendo una legislación en gran parte negativa respecto de instituciones tan básicas como el matrimonio, la familia y la escuela. Un tercer factor de cambio fue el de la inmigración, que se ha incrementado notablemente en España, al amparo de ciertas leyes permisivas. Y si bien su incidencia no ha sido tan grande en nuestro territorio diocesano como en otras zonas del país, ya es evidente la presencia de extranjeros que residen habitualmente entre nosotros, especialmente magrebíes, sudamericanos y procedentes del este de Europa, que de algún modo modifican el panorama social de algunos pueblos y está creando situaciones nuevas y problemas pastorales hasta ahora desconocidos.
Esta evolución se manifiesta de un modo especial en los sectores jóvenes de nuestra población que paulatinamente se han ido alejando de la práctica religiosa y cuya valoración de la institución eclesial ha descendido notablemente. En contraste con esta realidad, se observa en la juventud un incremento progresivo por su participación en el mundo de las hermandades y cofradías, que se traduce en su intervención en las procesiones como “costaleros” o “penitentes”. En consecuencia de ello, se han creado nuevas hermandades, se han potenciado los desfiles procesionales y ha crecido notablemente el esplendor externo de la Semana Santa. Ante este fenómeno, el Obispo ha tratado de infundir espíritu a estas manifestaciones de culto, insistiendo en la necesidad de cuidar más la espiritualidad y la formación de los cofrades. Para ello se han convocado anualmente reuniones, asambleas y encuentros relacionados con este sector, que están generando frutos, aunque todavía escasos.
Frente a los cambios sociales antes apuntados, don Juan ha proseguido su acción pastoral por los cauces ya apuntados, renovando periódicamente los organismos diocesanos (delegaciones, secretariados, consejos, etc.) y elaborando los Planes diocesanos de Pastoral, teniendo en cuenta siempre las nuevas circunstancias que van surgiendo. Así, para el período 2001-2003, inmediatamente posterior al Jubileo y como continuación del mismo, el objetivo general escogido fue “Impulsar la Nueva Evangelización, desde una actitud de conversión personal al Espíritu, imprimiendo un claro talante misionero a nuestra vida diocesana, promoviendo para este fin la corresponsabilidad de los laicos en la vida y misión de la Iglesia”. En función de este objetivo, se formularon unas líneas operativas y unas acciones prioritarias, cuya superior coordinación corrió a cargo de la Vicaría de Pastoral, encabezada por Juan Sáez Medina.
En otros órdenes de cosas, cabe destacar en el primer trienio del nuevo siglo la ampliación del Museo Catedral y la nueva iluminación, tanto exterior como interior, de ésta, impulsadas por el Obispo, que fueron inauguradas oficialmente por la Infanta Cristina el 14 de diciembre de 2001 en un acto solemnísimo, con asistencia de autoridades regionales, provinciales y locales; el I Congreso Diocesano de la Educación Católica, celebrado los días 12 al 14 de abril de 2002, y la puesta en marcha de una página web en internet dedicada a la diócesis. En este campo de la información se ha incrementado la presencia de ésta y su prelado en los medios locales y provinciales, mediante entrevistas, artículos y programas habituales, entre los que se incluye una comparecencia semanal del Obispo en Radio Cope Y han continuado su marcha normal el Boletín oficial del Obispado, la hoja dominical Día del Señor, el semanario (compartido con Granada) Fiesta y otras publicaciones ocasionales como las procedentes de Cáritas y la titulada Ecos de Fraternidad del Seminario. En el orden social cabe destacar la creación, por iniciativa de monseñor García-Santacruz, de la Escuela Taller San Miguel, que se inauguró en diciembre de 1998 y mantuvo su funcionamiento hasta julio de 2005, llevando a cabo la restauración de los templos de S. Miguel y la Magdalena, en Guadix, y proporcionando formación profesional a más de cien jóvenes que, gracias a ella, han resuelto su futuro laboral. Asimismo, por la misma iniciativa episcopal, durante un año estuvo abierta la Casa de Oficios “Fratérnitas”, dedicada a la preparación de personas en atención geriátrica y ayuda a domicilio.