NUEVO OBISPO DE GUADIX

"Un pastor almeriense", por María Casinello

D. GINÉS GARCÍA BELTRÁN UN PASTOR ALMERIENSE, UN NUEVO OBISPO PARA LA IGLESIA CON DESTINO EN LA DIOCESIS DE SAN TORCUATO.

Conocí a D. Ginés, al hacerle una entrevista enviada por este periódico cuando hizo el Pregón a la Virgen del Mar en sus fiestas de Agosto. Llamé a Don Juan López Martín para que me facilitara el encuentro. La gestión fue rápida, no en vano D. Juan era amigo de los dos, cuando caminábamos hacia el Obispado le pregunté ¿cómo es D. Ginés…?, me habló de su comprensión, inteligencia, preparación y valía como sacerdote, llegando me dijo, es muy joven… pero ya se oye decir que pronto será Obispo. Yo no le di importancia a esto, ni salió a relucir en la entrevista que fue centrada en su devoción a la Virgen…si yo no hubiese sido ya devota de María, ese día hubiese salido con un gran compromiso hacia Ella.

Hablamos de su infancia, ¿Quién le enseño a rezarle a la Virgen D. Ginés…? mi madre y mi abuela, me hablo de su Virgen del Río, Patrona de Huércal Overa… de los Blancos, de los Negros y los Morados, comentó que todas las parroquias por las que había pasado estaban bajo la advocación de María: Rioja, Mojácar, Santa María de los Ángeles, de cómo desde su llegada a Almería sentía la protección de la Virgen del Mar. (años mas tarde entre risas me comentó tenía dos espinas de su paso por Santa María de los Ángeles: “No conocí a David Bisbal, ni a María Cassinello” feligreses ambos de esta parroquia. Lo volví a ver el día del Pregón en el Santuario de la Patrona. Cantó a la Madre de Dios, con un Pregón que salía de un corazón enamorado de María, brillante en su exposición, poético, sentido, preparado, trabajado con gran devoción en el que su amor a la Virgen caló y emocionó a todos los asistentes.

La enfermedad de Fernando me apartó del Sínodo, solo estuve en la Eucaristía de apertura. Volvió a aparecer en mi vida D Ginés el día más triste para mí, en el funeral de Fernando dos años después; ausente D. Rosendo allí estaba D. Ginés.

Al mes, me llamó D. Juan Molina de parte de D. Rosendo para que fuese a verlo. El día y hora acordado me dirigí al Obispado Al entrar en el despacho de D. Rosendo, aparecía de nuevo D. Ginés, charlamos y .entre los tres me comprometieron a -cuando pasase el tiempo que necesitara para tener ánimo-, me hiciese cargo de los Medios de Comunicación. No pudo llegar a mí este ruego en un momento más oportuno. Vuelve a aparecer D. Ginés el día que me decido a ir, D. Ginés es el Jefe de la Curia y me acompaña al despacho y charlamos un rato,…Posteriormente, lo tengo de Profesor de Derecho Canónico y ahora de Escatología. Nunca he perdido el contacto con él…ha llegado a ser un miembro mas de mi familia (hermanos, sobrinos cuñados, todos lo respetan y quieren.

Cuando el corazón y el alma de cuantos te hacen el bien, y a los que quieres, rebosan gracia de Dios y gozo, como me imagino le pasa hoy a D. Ginés, surge en nosotros un gran agradecimiento por esas veces que han estado a nuestro lado, ha sido un lujo tenerlo tan cercano estos años. Cuánto he aprendido oyendo y conviviendo con él y el resto de los sacerdotes, el conocerlos, su trato exquisito, sentir esa cercanía espiritual que sólo ellos saben dar, y esa amistad profunda sólo comparable a la del Maestro con sus discípulos.

El lema Episcopal, elegido por él, responde a lo que ha sido su vida hasta ahora, así ha vivido sus veinticinco años de Sacerdocio, en momentos buenos y malos, será la que con mas responsabilidad seguirá siendo: “Mihi vivere Christus”, (Para mí la vida es Cristo)

D. Ginés, es un día grande para la Iglesia, para el Presbiterio de Almería, para Vd. y su madre, para todos los almerienses que lo conocemos, pero ya sabe lo que siempre le he dicho, “también somos conscientes de que se nos aleja un gran sacerdote…” aunque Guadix esté cerca, cuando un amigo se marcha, algo muere en el alma… Enhorabuena, que la Virgen del Mar lo proteja siempre y que Dios le ayude en su nuevo caminar por la Diócesis de San Torcuato…no lo olvidaremos y no le faltarán nuestras oraciones y más de un día nuestra presencia.

María Cassinello
Periodista